TDAH Y DROGODEPENDENCIAS

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RAMOS-QUIROGA, J.A., ET AL., TDAH Y DROGODEPENDENCIAS. BARCELONA, HOSPITAL UNIVERSITARI VALL D'HEBRON, 2007, 6 p.
Ref. 145618
Sted: SIIS Archivo
Palabras clave:
Diagnóstico dual, Drogodependencias, Efectos, Enfermedades mentales, Factor de riesgo, Hiperactividad, Trastornos de atención
Abstract:
En este breve artículo, se trata de sintetizar el conocimiento disponible hoy día sobre la relación entre las drogodependencias y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Esta enfermedad se desarrolla principalmente en la infancia y adolescencia, pero en más de la mitad de los casos se extiende también a la vida adulta, etapa en la que a menudo aparece ligada a otras patologías, especialmente las drogodependencias. El texto repasa tres tipos de estudios realizados sobre este tema. En primer lugar, aborda el eventual potencial adictivo del metilfenidato –un estimulante utilizado como tratamiento en niños/as y adolescentes–, efecto que ha sido descartado por diversas investigaciones. En segundo lugar, indaga en la alta prevalencia del abuso de drogas entre las personas con TDAH y, a la inversa, el notable porcentaje de personas con drogodependencia que padecen TDAH. Según el artículo, para explicar estos fenómenos, se han propuesto varias hipótesis: la existencia de una predisposición genética común a padecer ambos trastornos, el consumo de sustancias adictivas durante el embarazo y el inicio del consumo de drogas por parte de enfermos de TDAH como forma de automedicación, es decir, con el fin de buscar alivio para su dolencia. El tercer eje del texto gira en torno la eficacia de los tratamientos en pacientes con trastorno dual. El único estudio riguroso al respecto señala que el tratamiento farmacológico con metilfenidato en pacientes adultos con TDAH y dependencia a la cocaína reduce la intensidad del TDAH sin un incremento en el consumo de cocaína, ni efectos secundarios relevantes. En el capítulo de recomendaciones, el equipo que firma el texto recoge algunas pautas para el tratamiento conjunto de ambas patologías y, en un plano más general, exhorta a que, tras el diagnóstico de un TDAH, se elabore un historial de consumo de drogas, dada la incidencia de la comorbilidad de ambas enfermedades.