UN NUEVO MUNDO FELIZ. LA PRECARIEDAD DEL TRABAJO EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN
Guardat en:
BECK, U., UN NUEVO MUNDO FELIZ. LA PRECARIEDAD DEL TRABAJO EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN. Serie: PAIDOS BOLSILLO, BARCELONA, PAIDOS, 2007, 343 p.
Ref.
145328
Localització:
SIIS 81.192
Palabras clave:
Condiciones de trabajo, Entorno laboral, Perspectivas, Precariedad, Tendencias, Trabajo, Europa, Panorama internacional
Condiciones de trabajo, Entorno laboral, Perspectivas, Precariedad, Tendencias, Trabajo, Europa, Panorama internacional
Resum:
En este sugerente ensayo, cuya primera edición en alemán data de 1999, Ulrick Beck, uno de los sociólogos más influyentes de la actualidad, analiza el futuro del trabajo en Europa. Las tesis que Beck presenta en este libro –que incluye, además, cuatro artículos de diferentes autores sobre la transformación del trabajo en diferentes áreas geográficas y culturales–, están inscritas en su ‘teoría de la segunda modernidad’, y dibujan un escenario globalizado, caracterizado por el final del trabajo tal y como lo hemos conocido hasta ahora, y por un crecimiento constante de las formas de empleo inseguras, informales y precarias. Para referirse a este proceso, el sociólogo alemán utiliza la provocadora expresión “brasileñización de Occidente”, en alusión a una tendencia general y paradójica, en virtud de la cual serían los denominados países “premodernos”, con una elevada tasa de trabajo informal y precario, los que representarían el futuro de las relaciones laborales en los países “posmodernos”.¿Cómo puede revertirse esta situación? Según Beck, para salir de este modelo de sociedad laboral es necesario apostar por el fortalecimiento de una nueva sociedad política asentada en la idea de los derechos civiles y del “trabajo cívico”. A través de este concepto, Beck introduce un nuevo modelo basado en el trabajo voluntario, cooperativo y autoorganizado para el bien de terceros. Según el sociólogo alemán, el trabajo cívico no se pagaría, sino que se recompensaría de manera material e inmaterial mediante “dinero cívico” –conformado por partidas públicas, aportaciones sociales de empresas e intereses del propio trabajo cívico–, reconocimiento del derecho a una pensión de jubilación o ventajas en el acceso a los servicios públicos. Sobre los límites de esta atractiva propuesta, Beck advierte que el trabajo cívico no debe ser entendido ni como sustituto del trabajo convencional, ni como un programa de empleo para parados, sino como una importante fuente de actividad y de identidad alternativa a partir de la praxis personal a favor de terceros.
En este sugerente ensayo, cuya primera edición en alemán data de 1999, Ulrick Beck, uno de los sociólogos más influyentes de la actualidad, analiza el futuro del trabajo en Europa. Las tesis que Beck presenta en este libro –que incluye, además, cuatro artículos de diferentes autores sobre la transformación del trabajo en diferentes áreas geográficas y culturales–, están inscritas en su ‘teoría de la segunda modernidad’, y dibujan un escenario globalizado, caracterizado por el final del trabajo tal y como lo hemos conocido hasta ahora, y por un crecimiento constante de las formas de empleo inseguras, informales y precarias. Para referirse a este proceso, el sociólogo alemán utiliza la provocadora expresión “brasileñización de Occidente”, en alusión a una tendencia general y paradójica, en virtud de la cual serían los denominados países “premodernos”, con una elevada tasa de trabajo informal y precario, los que representarían el futuro de las relaciones laborales en los países “posmodernos”.¿Cómo puede revertirse esta situación? Según Beck, para salir de este modelo de sociedad laboral es necesario apostar por el fortalecimiento de una nueva sociedad política asentada en la idea de los derechos civiles y del “trabajo cívico”. A través de este concepto, Beck introduce un nuevo modelo basado en el trabajo voluntario, cooperativo y autoorganizado para el bien de terceros. Según el sociólogo alemán, el trabajo cívico no se pagaría, sino que se recompensaría de manera material e inmaterial mediante “dinero cívico” –conformado por partidas públicas, aportaciones sociales de empresas e intereses del propio trabajo cívico–, reconocimiento del derecho a una pensión de jubilación o ventajas en el acceso a los servicios públicos. Sobre los límites de esta atractiva propuesta, Beck advierte que el trabajo cívico no debe ser entendido ni como sustituto del trabajo convencional, ni como un programa de empleo para parados, sino como una importante fuente de actividad y de identidad alternativa a partir de la praxis personal a favor de terceros.