LEGAL PARTY PILL USE IN NEW ZEALAND: PREVALENCE OF USE, AVAILABILITY, HEALTH HARMS AND 'GATEWAY EFFECTS' OF BENZYLPIPERAZINE (BZP) AND TRIFLOUROPHENYL-METHYLPIPERAZINE (TFMPP)
محفوظ في:
WILKINS, C., ET AL., LEGAL PARTY PILL USE IN NEW ZEALAND: PREVALENCE OF USE, AVAILABILITY, HEALTH HARMS AND 'GATEWAY EFFECTS' OF BENZYLPIPERAZINE (BZP) AND TRIFLOUROPHENYL-METHYLPIPERAZINE (TFMPP). AUCKLAND, CENTRE FOR SOCIAL AND HEALTH OUTCOMES RESEARCH AND EVALUATION, 2007, 62 p.
Ref.
145324
الموقع:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Consumo, Drogodependencias, Efectos, Enfermedad, Estimulantes, Factor de riesgo, Salud, Nueva Zelanda
Consumo, Drogodependencias, Efectos, Enfermedad, Estimulantes, Factor de riesgo, Salud, Nueva Zelanda
مستخلص:
Las piperazinas son compuestos químicos ‘naturales’ o ‘de sintésis’, cuyo único uso médico ha sido como antihelmínticos. Desde hace unos años, los derivados de esta sustancia (entre ellos, el BZP y el TFMPP) se han empezado a vender en el mercado de drogas como ‘una alternativa natural y más segura’ al éxtasis y las anfetaminas. Estas sustancias, hasta este momento de poca extensión en Europa, no son ilegales en la Unión Europea, pero el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías sigue de cerca su consumo y tiene pendiente una evaluación de los riesgos que implican. En Nueva Zelanda, en cambio, la situación es bien distinta y se puede incluso hablar de un consumo consolidado. No es, por lo tanto, de sorprender que este estudio, uno de los primeros sobre la disponibilidad, el consumo, y los problemas originados por el uso de estas sustancias, provenga de ese país. El informe se basa en los resultados de una encuesta realizada entre 2.010 personas de entre 13 y 45 años. Un 20% afirmaba haber probado en algún momento el BZP y el TFMPP, dos derivados sintéticos de piperazina, mientras un 15% sostenía haber consumido estas drogas durante los últimos doce meses. Parece, además, que se trata de sustancias cuyo consumo está íntimamente ligado con el uso de drogas ilegales, pues se suelen usar con el fin prolongar el efecto de otras sustancias psicoactivas, y los consumidores recurren frecuentemente a drogas ilegales para salir de un episodio de consumo de piperazinas. Pero más importante aún es que uno de cada siete personas encuestadas decía haber empezado a utilizar los derivados de piperazina para luego pasarse a drogas ilegales. Otro dato digno de atención es que solamente un 10% consideraba el consumo habitual de estas sustancias como un riesgo grave de la salud, a pesar de los numerosos efectos negativos que provocan. La larga experiencia de Nueva Zelanda avala, por lo tanto, el trabajo de la EMCDDA, que, en estos momentos, consiste en impedir que estas sustancias no reguladas sean consumidas por grandes grupos poblacionales.
Las piperazinas son compuestos químicos ‘naturales’ o ‘de sintésis’, cuyo único uso médico ha sido como antihelmínticos. Desde hace unos años, los derivados de esta sustancia (entre ellos, el BZP y el TFMPP) se han empezado a vender en el mercado de drogas como ‘una alternativa natural y más segura’ al éxtasis y las anfetaminas. Estas sustancias, hasta este momento de poca extensión en Europa, no son ilegales en la Unión Europea, pero el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías sigue de cerca su consumo y tiene pendiente una evaluación de los riesgos que implican. En Nueva Zelanda, en cambio, la situación es bien distinta y se puede incluso hablar de un consumo consolidado. No es, por lo tanto, de sorprender que este estudio, uno de los primeros sobre la disponibilidad, el consumo, y los problemas originados por el uso de estas sustancias, provenga de ese país. El informe se basa en los resultados de una encuesta realizada entre 2.010 personas de entre 13 y 45 años. Un 20% afirmaba haber probado en algún momento el BZP y el TFMPP, dos derivados sintéticos de piperazina, mientras un 15% sostenía haber consumido estas drogas durante los últimos doce meses. Parece, además, que se trata de sustancias cuyo consumo está íntimamente ligado con el uso de drogas ilegales, pues se suelen usar con el fin prolongar el efecto de otras sustancias psicoactivas, y los consumidores recurren frecuentemente a drogas ilegales para salir de un episodio de consumo de piperazinas. Pero más importante aún es que uno de cada siete personas encuestadas decía haber empezado a utilizar los derivados de piperazina para luego pasarse a drogas ilegales. Otro dato digno de atención es que solamente un 10% consideraba el consumo habitual de estas sustancias como un riesgo grave de la salud, a pesar de los numerosos efectos negativos que provocan. La larga experiencia de Nueva Zelanda avala, por lo tanto, el trabajo de la EMCDDA, que, en estos momentos, consiste en impedir que estas sustancias no reguladas sean consumidas por grandes grupos poblacionales.