ON WHOSE TERMS? USER PARTICIPATION IN DANISH METHADONE MAINTENANCE TREATMENT. EN: DRUG USERS AND SPACES FOR LEGITIMATE ACTION

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ASMUSSEN, V., ON WHOSE TERMS? USER PARTICIPATION IN DANISH METHADONE MAINTENANCE TREATMENT. EN: DRUG USERS AND SPACES FOR LEGITIMATE ACTION. HELSINGFORS, NORDIC COUNCIL FOR ALCOHOL AND DRUG RESEARCH, 2007, 205-226 p.
Ref. 144575
Location: SIIS Archivo
Palabras clave:
Drogas ilegales, Drogodependencias, Metadona, Opiáceos, Participación usuarios, Programas de desintoxicación, Programas de mantenimiento, Reducción de daños, Tratamiento médico, Dinamarca
Abstract:
La necesidad de que las personas participen en los servicios que reciben constituye uno de los paradigmas del trabajo social actual. Superada la visión de los beneficiarios como ‘clientes’ pasivos y dependientes, hoy se impone el concepto de ‘usuarios’: sujetos activos, capaces de involucrarse en la gestión de los recursos y prestaciones que se les ofrecen y protagonistas de los cambios que se proponen alcanzar. Ahora bien, ¿qué herramientas del trabajo social resultan más adecuadas para favorecer este empoderamiento de los usuarios? Este artículo reflexiona sobre este asunto, en el marco de la experiencia de cuatro servicios daneses de tratamiento sustitutivo de metadona. En Dinamarca, fomentar la participación de los usuarios no es una mera sugerencia de manual, sino un deber recogido en la Ley de Servicios Sociales de 1998, que también establece dos mecanismos para hacerla efectiva: los consejos de usuarios (user councils) y los planes individuales de atención (social activity plans). No obstante, el análisis de los programas de tratamiento por drogodependencias realizado en este estudio pone de manifiesto que dichos instrumentos resultan difíciles de implementar en estos servicios. Las existencias a menudo caóticas y centradas en lo inmediato de estos usuarios complican su participación en los consejos, los cuales, además se rigen por pautas de funcionamiento que con frecuencia les resultan poco familiares. Los planes individuales, por su parte, al ser documentos escritos, de estructura rígida, y orientados hacia la reflexión sistemática y la consecución de metas futuras, tampoco se adaptan a este colectivo, cuyos miembros priorizan la comunicación oral y se conforman con enfrentarse a sus necesidades más urgentes. Así pues, aun valorando los cauces de participación oficiales, la autora los juzga insuficientes y reivindica la utilidad de las “técnicas informales de participación” empleadas de manera intensiva en los cuatro programas estudiados. Estrategias como promover la confianza del usuario en vez de intentar controlarlo, realizar una intervención individualizada y orientada a los recursos, u ofrecer a un profesional de referencia disponible en todo momento constituyen, en su opinión, medidas más realistas y, sobre todo, con mayor capacidad para favorecer el empoderamiento de estos usuarios.