PUBLIC PERCEPTIONS OF PUBLIC DRUG USE IN FOUR UK URBAN SITES
Guardado en:
CUSICK, L., KIMBER, J., PUBLIC PERCEPTIONS OF PUBLIC DRUG USE IN FOUR UK URBAN SITES. INTERNATIONAL JOURNAL OF DRUG POLICY, THE, Vol. 18, no. 1 (2007), p. 10-17.
Ref.
144461
Localización:
SIIS R.1114 Archivo
Palabras clave:
Actitudes sociales, Consumo, Drogas ilegales, Drogodependencias, Entorno urbano, Opinión pública, Recomendaciones, Reducción de daños, Salas de venopunción, Reino Unido
Actitudes sociales, Consumo, Drogas ilegales, Drogodependencias, Entorno urbano, Opinión pública, Recomendaciones, Reducción de daños, Salas de venopunción, Reino Unido
Resumen:
A través de una metodología eminentemente cualitativa (entrevistas personales con una muestra de cien habitantes o comerciantes de cuatro zonas degradadas de Londres, Glasgow, Edimburgo y Bristol), este breve artículo analiza la forma en la que los residentes en los barrios considerados marginales, o degradados, observan el impacto social del consumo de drogas en el espacio urbano y las formas más eficaces para evitar o neutralizar tales efectos. El estudio se realizó en el marco de un trabajo más amplio sobre la adecuación de las salas de consumo seguro de drogas a las necesidades de la población drogodependiente británica, y se enmarcan en un contexto político marcado por el interés de las administraciones públicas británicas por la regeneración urbana (económica, urbanística, comercial, habitacional, etc.) de los barrios degradados. Se enmarca también en un contexto teórico crítico con tales proyectos, en la medida en que han provocado, o contribuido a provocar, la expulsión de las zonas renovadas de los residentes menos pudientes (y de los más conflictivos), y en la medida en que, en lo que al consumo de drogas se refiere, se han basado en medidas fundamentalmente represivas, destinadas no tanto a ofrecer asistencia a estas personas como a invisibilizarlas o desplazarlas a otros espacios. La investigación de los autores pone de manifiesto que la percepción social del impacto del consumo de drogas en estos barrios está íntimamente relacionada con la cercanía que sienten respecto al fenómeno. Es decir, en las zonas en las que el comercio y el consumo de drogas se ubica, físicamente, en las zonas más frecuentadas, la aceptación de las medidas represivas parece ser mayor. De los datos se deduce también que en los barrios en los que se ha construido un sentimiento de pertenencia y cohesión comunitaria más fuerte la aceptación de las medidas de tipo represivo es menor, y los residentes optan en mayor medida por políticas más orientadas al desarrollo comunitario y el refuerzo de los servicios educativos, sanitarios y sociales locales.
A través de una metodología eminentemente cualitativa (entrevistas personales con una muestra de cien habitantes o comerciantes de cuatro zonas degradadas de Londres, Glasgow, Edimburgo y Bristol), este breve artículo analiza la forma en la que los residentes en los barrios considerados marginales, o degradados, observan el impacto social del consumo de drogas en el espacio urbano y las formas más eficaces para evitar o neutralizar tales efectos. El estudio se realizó en el marco de un trabajo más amplio sobre la adecuación de las salas de consumo seguro de drogas a las necesidades de la población drogodependiente británica, y se enmarcan en un contexto político marcado por el interés de las administraciones públicas británicas por la regeneración urbana (económica, urbanística, comercial, habitacional, etc.) de los barrios degradados. Se enmarca también en un contexto teórico crítico con tales proyectos, en la medida en que han provocado, o contribuido a provocar, la expulsión de las zonas renovadas de los residentes menos pudientes (y de los más conflictivos), y en la medida en que, en lo que al consumo de drogas se refiere, se han basado en medidas fundamentalmente represivas, destinadas no tanto a ofrecer asistencia a estas personas como a invisibilizarlas o desplazarlas a otros espacios. La investigación de los autores pone de manifiesto que la percepción social del impacto del consumo de drogas en estos barrios está íntimamente relacionada con la cercanía que sienten respecto al fenómeno. Es decir, en las zonas en las que el comercio y el consumo de drogas se ubica, físicamente, en las zonas más frecuentadas, la aceptación de las medidas represivas parece ser mayor. De los datos se deduce también que en los barrios en los que se ha construido un sentimiento de pertenencia y cohesión comunitaria más fuerte la aceptación de las medidas de tipo represivo es menor, y los residentes optan en mayor medida por políticas más orientadas al desarrollo comunitario y el refuerzo de los servicios educativos, sanitarios y sociales locales.