ESTADO MUNDIAL DE LA INFANCIA 2007. LA MUJER Y LA INFANCIA. EL DOBLE DIVIDENDO DE LA IGUALDAD DE GENERO
Saved in:
UNICEF, ESTADO MUNDIAL DE LA INFANCIA 2007. LA MUJER Y LA INFANCIA. EL DOBLE DIVIDENDO DE LA IGUALDAD DE GENERO. NUEVA YORK, UNICEF, 2007, 160 p.
Ref.
144251
Location:
DFB Archivo 72.34
Palabras clave:
Discriminación, Entorno familiar, Entorno laboral, Exclusión social, Género, Hombre, Igualdad de oportunidades, Infancia, Intervención social, Menores, Mujer, Normativa, Participación política, Recomendaciones, Sexismo, UNICEF, España, Panorama internacional
Discriminación, Entorno familiar, Entorno laboral, Exclusión social, Género, Hombre, Igualdad de oportunidades, Infancia, Intervención social, Menores, Mujer, Normativa, Participación política, Recomendaciones, Sexismo, UNICEF, España, Panorama internacional
Abstract:
La igualdad entre los géneros es fundamental para la realización de la Agenda del Milenio, que corre el riesgo de fracasar si no cuenta con la participación plena de todos los miembros de la sociedad. En la Declaración del Milenio y en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, así como en la base misma de las Naciones Unidas, se encuentra el reconocimiento de que las personas vulnerables, sobre todo los niños y niñas, necesitan que se les brinde un cuidado y atención especiales. La igualdad entre los géneros no solamente permitirá promover la autonomía de la mujer para que supere la pobreza, sino también la de sus hijos, familias, comunidades y países. Cuando se observa desde este prisma, la igualdad entre los géneros no solamente es adecuada desde el punto de vista moral, sino que también es fundamental para el progreso humano y el desarrollo sostenible. Además, la igualdad entre los géneros produce un doble dividendo: beneficia tanto a la mujer como a la infancia. Las mujeres sanas, instruidas y con poder tienen hijas e hijos sanos, instruidos y seguros de sí mismos. Se ha demostrado que la influencia de la mujer en las decisiones que se toman en el hogar tiene repercusiones positivas sobre la nutrición, la atención de la salud y la educación de sus hijos. Pero los beneficios de la igualdad entre los géneros van más allá de sus consecuencias directas sobre la infancia. Sin esta igualdad, será imposible crear un mundo donde impere la equidad, la tolerancia y la responsabilidad compartida, un mundo que sea apropiado para la infancia. Sin embargo, a pesar de los considerables avances en la promoción de la autonomía de la mujer desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en 1979 la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, la discriminación por razones de género sigue estando arraigada en todas las regiones del mundo. Sus efectos son evidentes en la preferencia por los hijos sobre las hijas, las escasas oportunidades en la educación y en el trabajo que tienen las niñas y las mujeres, y la violencia de género, que se manifiesta en forma de violencia física y sexual. Otros aspectos menos obvios de la discriminación por razones de género pueden ser igualmente destructivos. La discriminación institucional resulta más difícil de identificar y rectificar. Las tradiciones culturales pueden perpetuar la exclusión social y la discriminación de una generación a la siguiente, y los estereotipos de género siguen siendo tolerados sin que nadie los ponga en tela de juicio. Eliminar la discriminación de género y promover la autonomía de la mujer exigirá mejorar la influencia de la mujer en las decisiones clave que configuran sus vidas y las de los niños y niñas en tres entornos diferentes: el hogar, el lugar de trabajo y el ámbito político. Cualquier cambio que ofrezca una mejora en una de estas facetas influye en la igualdad de la mujer en las otras, y tiene consecuencias profundas y positivas sobre la infancia en todas partes. Este informe tiene como objetivo presentar un mapa de ruta para acelerar los progresos hacia la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer por medio de la educación, la financiación, la legislación, las cuotas legislativas, la incorporación de los hombres y los niños, la promoción de la autonomía de la mujer por parte de otras mujeres y una mejora en las investigaciones y la recopilación de datos. La mayoría de las veces, las conductas irregulares de los jóvenes son expresión de lo que la sociedad les ha ofrecido. Por eso, las autoras abogan por una intervención promocional y preventiva, de atención en el propio contexto, de reinserción y global, lo que supone trabajar con las familias y los menores en la red de atención primaria para mejorar sus condiciones de vida en su contexto. En este libro, además de estudiar la metodología, niveles de la intervención, la intervención preventiva, asistencial y rehabilitadora, se exponen las situaciones de riesgo social, las necesidades y problemas de los menores haciendo una mención especial a las educativas, y las figuras profesionales que actúan en este campo. Se incluyen también las recomendaciones internacionales en la intervención con menores y la legislación española en relación con este tema, respondiendo así a las inquietudes de todos los que trabajan en la intervención socioeducativa con menores.
La igualdad entre los géneros es fundamental para la realización de la Agenda del Milenio, que corre el riesgo de fracasar si no cuenta con la participación plena de todos los miembros de la sociedad. En la Declaración del Milenio y en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, así como en la base misma de las Naciones Unidas, se encuentra el reconocimiento de que las personas vulnerables, sobre todo los niños y niñas, necesitan que se les brinde un cuidado y atención especiales. La igualdad entre los géneros no solamente permitirá promover la autonomía de la mujer para que supere la pobreza, sino también la de sus hijos, familias, comunidades y países. Cuando se observa desde este prisma, la igualdad entre los géneros no solamente es adecuada desde el punto de vista moral, sino que también es fundamental para el progreso humano y el desarrollo sostenible. Además, la igualdad entre los géneros produce un doble dividendo: beneficia tanto a la mujer como a la infancia. Las mujeres sanas, instruidas y con poder tienen hijas e hijos sanos, instruidos y seguros de sí mismos. Se ha demostrado que la influencia de la mujer en las decisiones que se toman en el hogar tiene repercusiones positivas sobre la nutrición, la atención de la salud y la educación de sus hijos. Pero los beneficios de la igualdad entre los géneros van más allá de sus consecuencias directas sobre la infancia. Sin esta igualdad, será imposible crear un mundo donde impere la equidad, la tolerancia y la responsabilidad compartida, un mundo que sea apropiado para la infancia. Sin embargo, a pesar de los considerables avances en la promoción de la autonomía de la mujer desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en 1979 la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, la discriminación por razones de género sigue estando arraigada en todas las regiones del mundo. Sus efectos son evidentes en la preferencia por los hijos sobre las hijas, las escasas oportunidades en la educación y en el trabajo que tienen las niñas y las mujeres, y la violencia de género, que se manifiesta en forma de violencia física y sexual. Otros aspectos menos obvios de la discriminación por razones de género pueden ser igualmente destructivos. La discriminación institucional resulta más difícil de identificar y rectificar. Las tradiciones culturales pueden perpetuar la exclusión social y la discriminación de una generación a la siguiente, y los estereotipos de género siguen siendo tolerados sin que nadie los ponga en tela de juicio. Eliminar la discriminación de género y promover la autonomía de la mujer exigirá mejorar la influencia de la mujer en las decisiones clave que configuran sus vidas y las de los niños y niñas en tres entornos diferentes: el hogar, el lugar de trabajo y el ámbito político. Cualquier cambio que ofrezca una mejora en una de estas facetas influye en la igualdad de la mujer en las otras, y tiene consecuencias profundas y positivas sobre la infancia en todas partes. Este informe tiene como objetivo presentar un mapa de ruta para acelerar los progresos hacia la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer por medio de la educación, la financiación, la legislación, las cuotas legislativas, la incorporación de los hombres y los niños, la promoción de la autonomía de la mujer por parte de otras mujeres y una mejora en las investigaciones y la recopilación de datos. La mayoría de las veces, las conductas irregulares de los jóvenes son expresión de lo que la sociedad les ha ofrecido. Por eso, las autoras abogan por una intervención promocional y preventiva, de atención en el propio contexto, de reinserción y global, lo que supone trabajar con las familias y los menores en la red de atención primaria para mejorar sus condiciones de vida en su contexto. En este libro, además de estudiar la metodología, niveles de la intervención, la intervención preventiva, asistencial y rehabilitadora, se exponen las situaciones de riesgo social, las necesidades y problemas de los menores haciendo una mención especial a las educativas, y las figuras profesionales que actúan en este campo. Se incluyen también las recomendaciones internacionales en la intervención con menores y la legislación española en relación con este tema, respondiendo así a las inquietudes de todos los que trabajan en la intervención socioeducativa con menores.