PLAN ESTRATEGICO DE CIUDADANIA E INTEGRACION 2007-2010
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DIRECCION GENERAL DE INTEGRACION DE LOS INMIGRANTES, PLAN ESTRATEGICO DE CIUDADANIA E INTEGRACION 2007-2010. Madrid, DIRECCION GENERAL DE INTEGRACION DE LOS INMIGRANTES, 2007, 249 p.
Ref.
143966
Yer:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Ciudadanía, Datos estadísticos, Exclusión social, Inclusión laboral, Inclusión social, Intervención social, Migración, Minorías, Planes de acción social, Planes nacionales, Programas de inserción, Autonomías, España
Ciudadanía, Datos estadísticos, Exclusión social, Inclusión laboral, Inclusión social, Intervención social, Migración, Minorías, Planes de acción social, Planes nacionales, Programas de inserción, Autonomías, España
Özet:
En sólo dos décadas, España ha pasado de ser un país de emigrantes a una tierra de acogida de inmigrantes. La población de origen extranjero está realizando valiosas aportaciones en diferentes ámbitos, contribuyendo al aumento de la productividad, el incremento de la tesorería de la Seguridad Social, la diversidad cultural y la mejora de condiciones de vida de sus países de origen. Sin embargo, la inmigración también ha hecho aflorar ciertas carencias del Estado del bienestar, particularmente en los sistemas educativo y sanitario, en la vivienda y en los Servicios Sociales. Asimismo, ha planteado necesidades específicas, como la de dispositivos de acogida adecuados, o la del aprendizaje de nuestras lenguas y normas de convivencia. En este contexto de cambio social, han surgido, además, situaciones de discriminación por motivos étnicos o culturales. Con el fin de responder a estos retos, el Gobierno ha aprobado el presente plan estratégico, que pretende establecer un marco general para todas las intervenciones relacionadas con la inmigración. Basado en los principios de igualdad, ciudadanía e interculturalidad, el plan está destinado a toda la sociedad, pues reconoce la integración como un proceso bidireccional y dinámico de adaptación mutua entre la población autóctona y nuestros nuevos vecinos. Entre otros objetivos, el documento se marca los de garantizar el pleno ejercicio de los derechos de los inmigrantes y su acceso a los servicios públicos, luchar contra la discriminación y la xenofobia, fomentar el conocimiento de las lenguas y valores autóctonos, y favorecer la comprensión del fenómeno migratorio por parte de la sociedad de acogida. Cabe esperar que este plan sirva para avanzar hacia una sociedad de todos/as y para todos/as, si bien es difícil imaginar que se pueda alcanzar la integración completa sin redefinir el concepto de ciudadanía, que debería asentarse sobre la residencia en vez de sobre la nacionalidad.
En sólo dos décadas, España ha pasado de ser un país de emigrantes a una tierra de acogida de inmigrantes. La población de origen extranjero está realizando valiosas aportaciones en diferentes ámbitos, contribuyendo al aumento de la productividad, el incremento de la tesorería de la Seguridad Social, la diversidad cultural y la mejora de condiciones de vida de sus países de origen. Sin embargo, la inmigración también ha hecho aflorar ciertas carencias del Estado del bienestar, particularmente en los sistemas educativo y sanitario, en la vivienda y en los Servicios Sociales. Asimismo, ha planteado necesidades específicas, como la de dispositivos de acogida adecuados, o la del aprendizaje de nuestras lenguas y normas de convivencia. En este contexto de cambio social, han surgido, además, situaciones de discriminación por motivos étnicos o culturales. Con el fin de responder a estos retos, el Gobierno ha aprobado el presente plan estratégico, que pretende establecer un marco general para todas las intervenciones relacionadas con la inmigración. Basado en los principios de igualdad, ciudadanía e interculturalidad, el plan está destinado a toda la sociedad, pues reconoce la integración como un proceso bidireccional y dinámico de adaptación mutua entre la población autóctona y nuestros nuevos vecinos. Entre otros objetivos, el documento se marca los de garantizar el pleno ejercicio de los derechos de los inmigrantes y su acceso a los servicios públicos, luchar contra la discriminación y la xenofobia, fomentar el conocimiento de las lenguas y valores autóctonos, y favorecer la comprensión del fenómeno migratorio por parte de la sociedad de acogida. Cabe esperar que este plan sirva para avanzar hacia una sociedad de todos/as y para todos/as, si bien es difícil imaginar que se pueda alcanzar la integración completa sin redefinir el concepto de ciudadanía, que debería asentarse sobre la residencia en vez de sobre la nacionalidad.