SAFE AS HOUSES? AGEING IN PLACE AND VULNERABLE OLDER PEOPLE IN THE UK
Enregistré dans:
MEANS, R., SAFE AS HOUSES? AGEING IN PLACE AND VULNERABLE OLDER PEOPLE IN THE UK. SOCIAL POLICY AND ADMINISTRATION, Vol. 41, no. 1 (2007), p. 65-85.
Ref.
143655
Localisation:
SIIS R.1328 Archivo
Palabras clave:
Acción comunitaria, Crítica, Demencia, Dependencia, Personas mayores, Pobreza, Política de vivienda, Precariedad, Recomendaciones, Sin techo, Vivienda, Reino Unido
Acción comunitaria, Crítica, Demencia, Dependencia, Personas mayores, Pobreza, Política de vivienda, Precariedad, Recomendaciones, Sin techo, Vivienda, Reino Unido
Résumé:
En el Reino Unido, al igual que sucede en muchos otros países desarrollados, las políticas sociales orientadas a las personas mayores hacen hincapié en los beneficios del ‘envejecimiento en casa’. Se trata, fundamentalmente, de que la persona anciana pueda permanecer en su propia vivienda durante el máximo tiempo posible y, de ese modo, retrasar –o incluso evitar– su ingreso en un centro residencial. Este artículo, sin llegar a cuestionar las ventajas de esta política de permanencia en la comunidad para la mayoría de las personas mayores, sí pone de manifiesto las dificultades a las que se enfrentan aquellos mayores que se encuentran en situación de vulnerabilidad en términos de vivienda (básicamente, personas mayores sin techo, residentes en alquiler o incluso con graves problemas de salud) cuando desean envejecer en su propio hogar. El autor, además de evidenciar la necesidad de responder a esta variedad de circunstancias, aboga por que la vivienda se convierta en un elemento prioritario de las políticas de la vejez, sobre todo en el caso de aquellos mayores con rentas bajas.
En el Reino Unido, al igual que sucede en muchos otros países desarrollados, las políticas sociales orientadas a las personas mayores hacen hincapié en los beneficios del ‘envejecimiento en casa’. Se trata, fundamentalmente, de que la persona anciana pueda permanecer en su propia vivienda durante el máximo tiempo posible y, de ese modo, retrasar –o incluso evitar– su ingreso en un centro residencial. Este artículo, sin llegar a cuestionar las ventajas de esta política de permanencia en la comunidad para la mayoría de las personas mayores, sí pone de manifiesto las dificultades a las que se enfrentan aquellos mayores que se encuentran en situación de vulnerabilidad en términos de vivienda (básicamente, personas mayores sin techo, residentes en alquiler o incluso con graves problemas de salud) cuando desean envejecer en su propio hogar. El autor, además de evidenciar la necesidad de responder a esta variedad de circunstancias, aboga por que la vivienda se convierta en un elemento prioritario de las políticas de la vejez, sobre todo en el caso de aquellos mayores con rentas bajas.