EATING DISORDERS AND SUBSTANCE ABUSE IN CANADIAN WOMEN: A NATIONAL STUDY

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PIRAN, N., GADALLA, T., EATING DISORDERS AND SUBSTANCE ABUSE IN CANADIAN WOMEN: A NATIONAL STUDY. ADDICTION, Vol. 102, no. 1 (2007), p. 105-113.
Ref. 143518
配架場所: SIIS R.696 Archivo
Palabras clave:
Alteraciones de la conducta alimentaria, Diagnóstico dual, Drogodependencias, Efectos, Enfermedades mentales, Factor de riesgo, Mujer
抄録:
La comorbilidad de desórdenes alimentarios y consumo excesivo de drogas ha sido ampliamente demostrada en estudios clínicos, pero apenas se ha investigado en la población en general. De ahí el interés de este trabajo, elaborado a partir de las respuestas de las 20.211 mujeres que participaron en la Encuesta Canadiense sobre Salud Mental (CCHS) de 2002, que se realizó a personas mayores de 14 años. El estudio se propone determinar la concurrencia de trastornos alimentarios y consumo abusivo de estupefacientes –tanto de alcohol como de drogas ilegales– en mujeres de tres grupos de edad, considerando, además, la cantidad y la frecuencia del consumo, así como el grado de dependencia y los eventuales problemas ocasionados por aquel. Los desórdenes de la alimentación se evaluaron sólo en aquellas entrevistadas que declararon haberse preocupado por el sobrepeso en el último año, es decir, al 26% de las mujeres más jóvenes (15-24 años), al 22% de las de edad intermedia (25- 44 años) y al 13% de las más mayores (45 años o más). El 3%, el 3,8% y el 2,4% de estos grupos de mujeres, respectivamente, se consideraron en riesgo de padecer un desorden alimentario. El análisis de la comorbilidad se centra en esta submuestra. Los resultados del estudio apuntan a que la dependencia y el consumo problemático de alcohol están asociados de forma significativa con el riesgo de trastorno alimentario en los tres grupos de edad. Los trastornos de la alimentación también aparecen significativamente correlacionados con el abuso y la dependencia de drogas ilegales a lo largo de la vida. Si el marco temporal se reduce a los últimos doce meses, la correlación se circunscribe entonces a las mujeres de entre 15 y 44 años. En opinión de sus autoras, la investigación pone de manifiesto la conveniencia de evaluar sistemáticamente el consumo de estupefacientes entre las mujeres con trastornos de la alimentación y, a la inversa, examinar a las que tienen problemas de drogadicción por si también tuvieran desórdenes alimentarios. Con el objetivo de facilitar ambas tareas, preconizan el diseño de una herramienta de diagnóstico rápido.