VIEWING VIDEOTAPE OF THEMSELVES WHILE EXPERIENCING DELIRIUM TREMENS COULD REDUCE THE RELAPSE RATE IN ALCOHOL DEPENDENT PATIENTS
Salvato in:
MIHAI, A., ET AL., VIEWING VIDEOTAPE OF THEMSELVES WHILE EXPERIENCING DELIRIUM TREMENS COULD REDUCE THE RELAPSE RATE IN ALCOHOL DEPENDENT PATIENTS. ADDICTION, Vol. 102, no. 2 (2007), p. 226-231.
Ref.
143502
Localizzazione:
SIIS R.696 Archivo
Palabras clave:
Alcoholismo, Alternativas, Audiovisual, Drogodependencias, Innovaciones, Intervención, Prevención, Programas de desintoxicación, Recaída
Alcoholismo, Alternativas, Audiovisual, Drogodependencias, Innovaciones, Intervención, Prevención, Programas de desintoxicación, Recaída
Abstract:
El empleo de medios audiovisuales no ha tenido gran difusión en el campo de los tratamientos contra la drogodependencia; de ahí el carácter novedoso de este estudio. En el experimento aleatorio participaron 60 varones con, al menos, tres años de dependencia severa del alcohol, un consumo medio de 100 g de esta sustancia y síndrome de abstinencia con delírium trémens. Los participantes, que estaban ingresados en la unidad de psiquiatría de un hospital y poseían perfiles sociodemográficos e historiales psiquiátricos familiares similares, fueron grabados durante un episodio de delírium trémens y divididos en dos grupos de 30 individuos. Cada uno de los integrantes del grupo de estudio visionó sus cintas y escuchó las explicaciones al respecto de un psiquiatra, que insistió en la relación entre los síntomas observados y la dependencia alcohólica. El grupo de control, en cambio, no visionó las grabaciones. Ambos grupos recibieron tratamiento farmacológico básico, pero no medicación anticonvulsiva, terapia aversiva ni psicoterapia. Después del alta hospitalaria, todos los sujetos fueron sometidos a un seguimiento de 6 meses, con visitas mensuales en las que se entrevistaba a pacientes y familiares sobre la marcha de la enfermedad y se realizaban pruebas de alcohol en aire en el aire. A pesar de las limitaciones del estudio, el equipo investigador entiende que los resultados obtenidos son prometedores. Los pacientes que visionaron las grabaciones presentaron menores tasas de reincidencia durante el primer trimestre: 0% frente a 20% el primer mes; 13,33% frente a 46,37% el segundo; y 26,67% frente a 53,33% el tercero (las diferencias del segundo trimestre no se consideraron estadísticamente significativas). Los casos de reincidencia también fueron menos graves. Además, los sujetos del grupo de estudio consumieron, en promedio, menos unidades de alcohol por semana y bebieron menos días por semana. Según los datos aportados por el artículo, y a falta de experimentos a mayor escala que los confirmen, este tratamiento se revela muy ventajoso por su alta eficacia, bajo coste, sencillez y nulos efectos secundarios. Por ello, los/as autores/as consideran que resultaría especialmente indicado para su uso en países pobres, donde la medicación o la psicoterapia no siempre son asequibles.El empleo de medios audiovisuales no ha tenido gran difusión en el campo de los tratamientos contra la drogodependencia; de ahí el carácter novedoso de este estudio, referido a un experimento aleatorio en el que participaron 60 varones con, al menos, tres años de dependencia severa del alcohol, un consumo medio de 100 g de esta sustancia y síndrome de abstinencia con delírium trémens. Los participantes, que estaban ingresados en la unidad de psiquiatría de un hospital y poseían perfiles sociodemográficos e historiales psiquiátricos familiares similares, fueron grabados durante un episodio de delírium trémens y divididos en dos grupos de 30 individuos. Cada uno de los integrantes del grupo de estudio visionó sus cintas y escuchó las explicaciones al respecto de un psiquiatra, que insistió en la relación entre los síntomas observados y la dependencia alcohólica. El grupo de control, en cambio, no visionó las grabaciones. Ambos grupos recibieron tratamiento farmacológico básico, pero no medicación anticonvulsiva, terapia aversiva ni psicoterapia. Después del alta hospitalaria, todos los sujetos fueron sometidos a un seguimiento de 6 meses, con visitas mensuales en las que se entrevistaba a pacientes y familiares sobre la marcha de la enfermedad y se realizaban pruebas de alcohol en aire. A pesar de las limitaciones del estudio, el equipo investigador entiende que los resultados obtenidos son prometedores. Los pacientes que visionaron las grabaciones presentaron menores tasas de reincidencia durante el primer trimestre: 0% frente a 20% el primer mes; 13,33% frente a 46,37% el segundo; y 26,67% frente a 53,33% el tercero (las diferencias del segundo trimestre no se consideraron estadísticamente significativas). Los casos de reincidencia también fueron menos graves. Además, los sujetos del grupo de estudio consumieron, en promedio, menos unidades de alcohol por semana y bebieron menos días por semana. Según los datos aportados por el artículo, este tratamiento se revela muy prometedor por su alta eficacia, bajo coste, sencillez y nulos efectos secundarios. Por ello, los/as autores/as consideran que resultaría especialmente indicado para su uso en países pobres, donde la medicación o la psicoterapia no siempre son asequibles.
El empleo de medios audiovisuales no ha tenido gran difusión en el campo de los tratamientos contra la drogodependencia; de ahí el carácter novedoso de este estudio. En el experimento aleatorio participaron 60 varones con, al menos, tres años de dependencia severa del alcohol, un consumo medio de 100 g de esta sustancia y síndrome de abstinencia con delírium trémens. Los participantes, que estaban ingresados en la unidad de psiquiatría de un hospital y poseían perfiles sociodemográficos e historiales psiquiátricos familiares similares, fueron grabados durante un episodio de delírium trémens y divididos en dos grupos de 30 individuos. Cada uno de los integrantes del grupo de estudio visionó sus cintas y escuchó las explicaciones al respecto de un psiquiatra, que insistió en la relación entre los síntomas observados y la dependencia alcohólica. El grupo de control, en cambio, no visionó las grabaciones. Ambos grupos recibieron tratamiento farmacológico básico, pero no medicación anticonvulsiva, terapia aversiva ni psicoterapia. Después del alta hospitalaria, todos los sujetos fueron sometidos a un seguimiento de 6 meses, con visitas mensuales en las que se entrevistaba a pacientes y familiares sobre la marcha de la enfermedad y se realizaban pruebas de alcohol en aire en el aire. A pesar de las limitaciones del estudio, el equipo investigador entiende que los resultados obtenidos son prometedores. Los pacientes que visionaron las grabaciones presentaron menores tasas de reincidencia durante el primer trimestre: 0% frente a 20% el primer mes; 13,33% frente a 46,37% el segundo; y 26,67% frente a 53,33% el tercero (las diferencias del segundo trimestre no se consideraron estadísticamente significativas). Los casos de reincidencia también fueron menos graves. Además, los sujetos del grupo de estudio consumieron, en promedio, menos unidades de alcohol por semana y bebieron menos días por semana. Según los datos aportados por el artículo, y a falta de experimentos a mayor escala que los confirmen, este tratamiento se revela muy ventajoso por su alta eficacia, bajo coste, sencillez y nulos efectos secundarios. Por ello, los/as autores/as consideran que resultaría especialmente indicado para su uso en países pobres, donde la medicación o la psicoterapia no siempre son asequibles.El empleo de medios audiovisuales no ha tenido gran difusión en el campo de los tratamientos contra la drogodependencia; de ahí el carácter novedoso de este estudio, referido a un experimento aleatorio en el que participaron 60 varones con, al menos, tres años de dependencia severa del alcohol, un consumo medio de 100 g de esta sustancia y síndrome de abstinencia con delírium trémens. Los participantes, que estaban ingresados en la unidad de psiquiatría de un hospital y poseían perfiles sociodemográficos e historiales psiquiátricos familiares similares, fueron grabados durante un episodio de delírium trémens y divididos en dos grupos de 30 individuos. Cada uno de los integrantes del grupo de estudio visionó sus cintas y escuchó las explicaciones al respecto de un psiquiatra, que insistió en la relación entre los síntomas observados y la dependencia alcohólica. El grupo de control, en cambio, no visionó las grabaciones. Ambos grupos recibieron tratamiento farmacológico básico, pero no medicación anticonvulsiva, terapia aversiva ni psicoterapia. Después del alta hospitalaria, todos los sujetos fueron sometidos a un seguimiento de 6 meses, con visitas mensuales en las que se entrevistaba a pacientes y familiares sobre la marcha de la enfermedad y se realizaban pruebas de alcohol en aire. A pesar de las limitaciones del estudio, el equipo investigador entiende que los resultados obtenidos son prometedores. Los pacientes que visionaron las grabaciones presentaron menores tasas de reincidencia durante el primer trimestre: 0% frente a 20% el primer mes; 13,33% frente a 46,37% el segundo; y 26,67% frente a 53,33% el tercero (las diferencias del segundo trimestre no se consideraron estadísticamente significativas). Los casos de reincidencia también fueron menos graves. Además, los sujetos del grupo de estudio consumieron, en promedio, menos unidades de alcohol por semana y bebieron menos días por semana. Según los datos aportados por el artículo, este tratamiento se revela muy prometedor por su alta eficacia, bajo coste, sencillez y nulos efectos secundarios. Por ello, los/as autores/as consideran que resultaría especialmente indicado para su uso en países pobres, donde la medicación o la psicoterapia no siempre son asequibles.