MUJERES Y CONSUMO DE OPIACEOS: UNA REALIDAD ESPECIFICA
Uloženo v:
MENESES, C., MUJERES Y CONSUMO DE OPIACEOS: UNA REALIDAD ESPECIFICA. TRASTORNOS ADICTIVOS, Vol. 8, no. 4 (2006), p. 261-275.
Ref.
143297
Umístění:
SIIS R.1592 Archivo
Palabras clave:
Drogodependencias, Estudio cualitativo, Género, Heroína, Mujer, Opiáceos, Tipología, Tratamiento
Drogodependencias, Estudio cualitativo, Género, Heroína, Mujer, Opiáceos, Tipología, Tratamiento
Abstrakt:
En torno al consumo femenino de opiáceos y los prejuicios que lo rodean. En España, los estudios sobre el uso de opiáceos por parte de mujeres no son demasiado frecuentes y la mayoría se circunscriben a los aspectos reproductivos, como el embarazo o los efectos de la droga en el recién nacido. Así pues, este artículo de la antropóloga Carmen Meneses viene a indagar en un área poco explorada dentro de la literatura estatal sobre drogodependencias. La base del análisis está formada por los resultados de una investigación cualitativa desarrollada en un barrio madrileño entre 1988 y 1999, en el transcurso del cual se recogieron 25 historias de vida de otras tantas consumidoras de opiáceos. Además, la autora se sirve de encuestas de prevalencia y otros estudios publicados con anterioridad. En el artículo se distinguen dos focos de atención. El primero gira en torno al cuestionamiento de los numerosos estereotipos existentes respecto a las mujeres que consumen heroína. Meneses desmiente que sean más viciosas o promiscuas, argumentos que, pese a carecer de base científica, se siguen escuchando no sólo entre las propias consumidoras, sino también entre quienes se dedican a investigar o tratar las drogodependencias. Otros tópicos registrados entre los/as profesionales del tratamiento y en algunos estudios son que las mujeres “son más complicadas o difíciles de tratar”, o que están menos motivadas que los varones, lo cual hace preguntarse a la autora por el grado de adaptación de las terapias a las necesidades femeninas. El segundo eje se deriva del carácter longitudinal de la investigación realizada, ya que en ella se entrevistó a mujeres consumidoras de varias generaciones consecutivas. Esto permite a la investigadora identificar cambios y continuidades en cuanto a circunstancias y motivos de inicio del hábito, formas de consumo y trayectorias de desintoxicación. Entre los aspectos analizados están el papel desempeñado en esos procesos por la pareja y la familia, el componente transgresor del consumo de drogas femenino, las estrategias de financiación del consumo y de reducción de daños, y las dificultades específicas que encuentran las mujeres para seguir los tratamientos de desintoxicación.
En torno al consumo femenino de opiáceos y los prejuicios que lo rodean. En España, los estudios sobre el uso de opiáceos por parte de mujeres no son demasiado frecuentes y la mayoría se circunscriben a los aspectos reproductivos, como el embarazo o los efectos de la droga en el recién nacido. Así pues, este artículo de la antropóloga Carmen Meneses viene a indagar en un área poco explorada dentro de la literatura estatal sobre drogodependencias. La base del análisis está formada por los resultados de una investigación cualitativa desarrollada en un barrio madrileño entre 1988 y 1999, en el transcurso del cual se recogieron 25 historias de vida de otras tantas consumidoras de opiáceos. Además, la autora se sirve de encuestas de prevalencia y otros estudios publicados con anterioridad. En el artículo se distinguen dos focos de atención. El primero gira en torno al cuestionamiento de los numerosos estereotipos existentes respecto a las mujeres que consumen heroína. Meneses desmiente que sean más viciosas o promiscuas, argumentos que, pese a carecer de base científica, se siguen escuchando no sólo entre las propias consumidoras, sino también entre quienes se dedican a investigar o tratar las drogodependencias. Otros tópicos registrados entre los/as profesionales del tratamiento y en algunos estudios son que las mujeres “son más complicadas o difíciles de tratar”, o que están menos motivadas que los varones, lo cual hace preguntarse a la autora por el grado de adaptación de las terapias a las necesidades femeninas. El segundo eje se deriva del carácter longitudinal de la investigación realizada, ya que en ella se entrevistó a mujeres consumidoras de varias generaciones consecutivas. Esto permite a la investigadora identificar cambios y continuidades en cuanto a circunstancias y motivos de inicio del hábito, formas de consumo y trayectorias de desintoxicación. Entre los aspectos analizados están el papel desempeñado en esos procesos por la pareja y la familia, el componente transgresor del consumo de drogas femenino, las estrategias de financiación del consumo y de reducción de daños, y las dificultades específicas que encuentran las mujeres para seguir los tratamientos de desintoxicación.