DROGAS Y TERATOGENIA
Kaydedildi:
CRUZ, A., ET AL., DROGAS Y TERATOGENIA. ADICCIONES, Vol. 18, no. SUPL. 1 (2006), p. 245-261.
Ref.
142522
Yer:
SIIS R.841 Archivo
Palabras clave:
Discapacidad, Drogodependencias, Efectos, Embarazo, Factor de riesgo, Hijos, Infancia, Madre, Mujer, Padres adictos
Discapacidad, Drogodependencias, Efectos, Embarazo, Factor de riesgo, Hijos, Infancia, Madre, Mujer, Padres adictos
Özet:
Si bien las causas ambientales sólo son responsables del 10% de los defectos congénitos, se trata de un factor cualitativamente importante, sobre todo en aquellos casos, como el consumo de drogas, en que puede prevenirse. De ahí el interés de este artículo, que repasa los efectos teratogénicos de las sustancias psicotrópicas, es decir, su capacidad para causar alteraciones en el desarrollo embrionario. El trabajo está dividido en dos partes. En la primera, se repasan los principios básicos de la teratogénesis. De acuerdo con el saber acumulado por esta disciplina, el daño que causa en el feto una sustancia depende de la naturaleza de ésta, pero también del estadio gestacional, la dosis y la susceptibilidad biológica de la madre y el feto. Durante mucho tiempo se pensó que la placenta protegía al embrión de las agresiones químicas del exterior, pero hoy día se sabe que la mayoría de ellas –incluidas la cocaína, la marihuana y la heroína– puede atravesarla. Otro descubrimiento reciente es que, más allá de las malformaciones físicas, algunos agentes provocan también alteraciones muy sutiles y todavía poco conocidas en el comportamiento de neonatos, niños/as y personas adultas. La segunda parte del artículo está dedicada al consumo de drogas durante el embarazo y a sus consecuencias. El artículo destaca cómo, pese a la utilidad de su estudio, resulta extremadamente difícil detectar el uso de drogas en las gestantes (las entrevistas no son fiables y los marcadores biológicos presentan limitaciones), lo mismo que aislar sus efectos de los de otras variables ambientales concomitantes, tales como déficits nutricionales, enfermedades maternas o falta de control del embarazo. Según los/as autores/as, la prevalencia del consumo entre embarazadas no está bien documentada, si bien en España se estima que 8 de cada 1.000 recién nacidos vivos son hijos/as de madres que consumen drogas ilegales. En cuanto al alcohol, la mitad de las gestantes reconoce haber bebido el mes anterior al parto y un 15% de ese grupo podría considerarse bebedor de riesgo. Por lo que respecta al tabaco, la prevalencia de su consumo oscila entre el 15 y el 60%. Finalmente, las última páginas del artículo están dedicadas a exponer los efectos teratogénicos de las sustancias psicotrópicas más habituales.
Si bien las causas ambientales sólo son responsables del 10% de los defectos congénitos, se trata de un factor cualitativamente importante, sobre todo en aquellos casos, como el consumo de drogas, en que puede prevenirse. De ahí el interés de este artículo, que repasa los efectos teratogénicos de las sustancias psicotrópicas, es decir, su capacidad para causar alteraciones en el desarrollo embrionario. El trabajo está dividido en dos partes. En la primera, se repasan los principios básicos de la teratogénesis. De acuerdo con el saber acumulado por esta disciplina, el daño que causa en el feto una sustancia depende de la naturaleza de ésta, pero también del estadio gestacional, la dosis y la susceptibilidad biológica de la madre y el feto. Durante mucho tiempo se pensó que la placenta protegía al embrión de las agresiones químicas del exterior, pero hoy día se sabe que la mayoría de ellas –incluidas la cocaína, la marihuana y la heroína– puede atravesarla. Otro descubrimiento reciente es que, más allá de las malformaciones físicas, algunos agentes provocan también alteraciones muy sutiles y todavía poco conocidas en el comportamiento de neonatos, niños/as y personas adultas. La segunda parte del artículo está dedicada al consumo de drogas durante el embarazo y a sus consecuencias. El artículo destaca cómo, pese a la utilidad de su estudio, resulta extremadamente difícil detectar el uso de drogas en las gestantes (las entrevistas no son fiables y los marcadores biológicos presentan limitaciones), lo mismo que aislar sus efectos de los de otras variables ambientales concomitantes, tales como déficits nutricionales, enfermedades maternas o falta de control del embarazo. Según los/as autores/as, la prevalencia del consumo entre embarazadas no está bien documentada, si bien en España se estima que 8 de cada 1.000 recién nacidos vivos son hijos/as de madres que consumen drogas ilegales. En cuanto al alcohol, la mitad de las gestantes reconoce haber bebido el mes anterior al parto y un 15% de ese grupo podría considerarse bebedor de riesgo. Por lo que respecta al tabaco, la prevalencia de su consumo oscila entre el 15 y el 60%. Finalmente, las última páginas del artículo están dedicadas a exponer los efectos teratogénicos de las sustancias psicotrópicas más habituales.