WHAT DRUG POLICIES COST- DOES EUROPE KNOW HOW MUCH IT IS SPENDING TO FACE THE DRUG PHENOMENON?
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BALLOTA, D., BERGERON, H., WHAT DRUG POLICIES COST- DOES EUROPE KNOW HOW MUCH IT IS SPENDING TO FACE THE DRUG PHENOMENON?. ADDICTION, Vol. 101, no. 3 (2006), p. 339-340.
Ref.
140763
Vị trí:
SIIS R.696 Archivo
Palabras clave:
Acción contra las drogodependencias, Drogodependencias, Gasto social, Planes droga, Países Bajos, Panorama internacional, Suecia
Acción contra las drogodependencias, Drogodependencias, Gasto social, Planes droga, Países Bajos, Panorama internacional, Suecia
Bài tóm tắt:
Uno de los últimos números de la revista Addiction incluye un breve dossier monográfico sobre el coste de las políticas que en materia de drogodependencias aplican los Estados europeos. El monográfico recoge algunas de los documentos que se presentaron en un reciente simposio sobre la materia y responden al interés de la Unión Europea -recogido en el Plan de Acción comunitario vigente hasta 2008- por el desarrollo de metodologías que permitan cuantificar el coste de las políticas en la materia. De momento, la conclusión que se extrae de los estudios existentes sobre la cuestión es que apenas sabemos cuánto se gastan las administraciones públicas europeas en materia de drogas: lo único que se sabe es que las políticas de reducción de la oferta -vigilancia policial y de fronteras, sistema penal y penitenciario, etc.- representan con diferencia la mayor parte del gasto -entre el 50% y el 75%- según las estimaciones y fuentes de datos que se utilizan, y que a las políticas de prevención se destina una parte muy reducida del gasto total en drogodependencias. Los autores de este artículo, en el que se pasa revista a los documentos que integran el monográfico, ponen de manifiesto que el estudio del gasto público en las políticas de drogas está aún en sus inicios y que son pocos los países que han realizado estudios sobre la cuestión. Los trabajos que se realizan se basan además, generalmente, en metodologías y asunciones muy dispares, y dependen en mucha mayor medida de lo que sería necesario en estimaciones que, sumadas unas a otras, pueden hacer que los resultados finales de este tipo de estudios pierdan toda fiabilidad. Para Ballotta y Bergeron, responsables del proyecto de estudio del gasto en drogodependencias en el Observatorio Europeo de las Drogas y las Drogodependencias, la investigación sobre esta cuestión no ha sido hasta la fecha una cuestión prioritaria en la agenda de los Gobiernos europeos, quizá por las dificultades técnicas que supone calcular un gasto en el que participan organismos oficiales muy diferentes, y en el que deben imputarse gastos -educativos, sanitarios, policiales y sociales- que resulta muy difícil desagregar. Es posible en cualquier caso que durante los próximos años crezca el interés de los Gobiernos en estudiar cuánto cuestan sus políticas sobre drogas.La notable concentración del gasto en las políticas represivas a la que antes se ha hecho alusión parece, por otra parte, ser común a todos los países, al margen de que hayan adoptado una política más o menos restrictiva en su legislación sobre drogas, o que hayan apostado con mayor o menor fuerza en el desarrollo de una red de tratamiento. Efectivamente, si se analizan los casos de Suecia y Holanda -que pueden considerarse dos casos extremos en cuanto al enfoque de sus políticas sobre drogas y drogodependencias- las coincidencias son bastante significativas, y difieren poco además de la estructura de gastos que registran los Estados Unidos
Uno de los últimos números de la revista Addiction incluye un breve dossier monográfico sobre el coste de las políticas que en materia de drogodependencias aplican los Estados europeos. El monográfico recoge algunas de los documentos que se presentaron en un reciente simposio sobre la materia y responden al interés de la Unión Europea -recogido en el Plan de Acción comunitario vigente hasta 2008- por el desarrollo de metodologías que permitan cuantificar el coste de las políticas en la materia. De momento, la conclusión que se extrae de los estudios existentes sobre la cuestión es que apenas sabemos cuánto se gastan las administraciones públicas europeas en materia de drogas: lo único que se sabe es que las políticas de reducción de la oferta -vigilancia policial y de fronteras, sistema penal y penitenciario, etc.- representan con diferencia la mayor parte del gasto -entre el 50% y el 75%- según las estimaciones y fuentes de datos que se utilizan, y que a las políticas de prevención se destina una parte muy reducida del gasto total en drogodependencias. Los autores de este artículo, en el que se pasa revista a los documentos que integran el monográfico, ponen de manifiesto que el estudio del gasto público en las políticas de drogas está aún en sus inicios y que son pocos los países que han realizado estudios sobre la cuestión. Los trabajos que se realizan se basan además, generalmente, en metodologías y asunciones muy dispares, y dependen en mucha mayor medida de lo que sería necesario en estimaciones que, sumadas unas a otras, pueden hacer que los resultados finales de este tipo de estudios pierdan toda fiabilidad. Para Ballotta y Bergeron, responsables del proyecto de estudio del gasto en drogodependencias en el Observatorio Europeo de las Drogas y las Drogodependencias, la investigación sobre esta cuestión no ha sido hasta la fecha una cuestión prioritaria en la agenda de los Gobiernos europeos, quizá por las dificultades técnicas que supone calcular un gasto en el que participan organismos oficiales muy diferentes, y en el que deben imputarse gastos -educativos, sanitarios, policiales y sociales- que resulta muy difícil desagregar. Es posible en cualquier caso que durante los próximos años crezca el interés de los Gobiernos en estudiar cuánto cuestan sus políticas sobre drogas.La notable concentración del gasto en las políticas represivas a la que antes se ha hecho alusión parece, por otra parte, ser común a todos los países, al margen de que hayan adoptado una política más o menos restrictiva en su legislación sobre drogas, o que hayan apostado con mayor o menor fuerza en el desarrollo de una red de tratamiento. Efectivamente, si se analizan los casos de Suecia y Holanda -que pueden considerarse dos casos extremos en cuanto al enfoque de sus políticas sobre drogas y drogodependencias- las coincidencias son bastante significativas, y difieren poco además de la estructura de gastos que registran los Estados Unidos
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