CONSENTIMIENTO INFORMADO. ¿EXISTE LA MEDICINA A LA CARTA?¿PUEDE EL PROFESIONAL SANITARIO IMPONER SU CRITERIO CLINICO AL PACIENTE? REFLEXIONES A LA LUZ DE LA LEY 14/2002, DE 16 DE NOVIEMBRE
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LOPEZ-SAEZ, A., CONSENTIMIENTO INFORMADO. ¿EXISTE LA MEDICINA A LA CARTA?¿PUEDE EL PROFESIONAL SANITARIO IMPONER SU CRITERIO CLINICO AL PACIENTE? REFLEXIONES A LA LUZ DE LA LEY 14/2002, DE 16 DE NOVIEMBRE. ROL, Vol. 26, no. 11 (2003), BARCELONA, EDICIONES ROL, 25-28 p.
Ref.
131589
Location:
SIIS R. 44 DFA
Palabras clave:
Criterios, Derechos, Derechos del usuario, Enfermos, Información, Ley, Medicina, Médicos, Normativa, Obligaciones, Personal sanitario, Relación médico-enfermo, Responsabilidad profesional, Sanidad
Criterios, Derechos, Derechos del usuario, Enfermos, Información, Ley, Medicina, Médicos, Normativa, Obligaciones, Personal sanitario, Relación médico-enfermo, Responsabilidad profesional, Sanidad
Abstract:
Una vez superada la etapa de paternalismo sanitario, ejercida tantas veces bajo pretexto del principio de beneficencia, la relación asistencial se horizontaliza, se hace simétrica y equilibrada y en este ámbito de "alianza terapeútica" ambas partes, profesional sanitario y paciente, han de conjugar capacidades y limitaciones. El sanitario no puede imponer, con carácter general al paciente, actuaciones (aún asistencialmente correctas) contra la voluntad de este último, pero tampoco al paciente le está reconocido el derecho a obtener una asistencia conforme a sus apetencias, si se encuentran en discordancia con las recomendaciones clínicas concretas del caso, a criterio del profesional sanitario. Puede compendiarse esto que acabamos de exponer en dos principios básicos: -El profesional sanitario no está obligado a seguir las peticiones de un paciente si no las considera clínicamente adecuadas, pero para segur otra actuación distinta ha de contar con la voluntad de aquél. -En cualquier caso, si el paciente se opone a una actuación sobre él (salvo en las contadas excepciones legalmente recogidas) el profesional puede tratar de persuadirle de su conveniencia, pero jamás podrá actuar contra la voluntad del paciente.
Una vez superada la etapa de paternalismo sanitario, ejercida tantas veces bajo pretexto del principio de beneficencia, la relación asistencial se horizontaliza, se hace simétrica y equilibrada y en este ámbito de "alianza terapeútica" ambas partes, profesional sanitario y paciente, han de conjugar capacidades y limitaciones. El sanitario no puede imponer, con carácter general al paciente, actuaciones (aún asistencialmente correctas) contra la voluntad de este último, pero tampoco al paciente le está reconocido el derecho a obtener una asistencia conforme a sus apetencias, si se encuentran en discordancia con las recomendaciones clínicas concretas del caso, a criterio del profesional sanitario. Puede compendiarse esto que acabamos de exponer en dos principios básicos: -El profesional sanitario no está obligado a seguir las peticiones de un paciente si no las considera clínicamente adecuadas, pero para segur otra actuación distinta ha de contar con la voluntad de aquél. -En cualquier caso, si el paciente se opone a una actuación sobre él (salvo en las contadas excepciones legalmente recogidas) el profesional puede tratar de persuadirle de su conveniencia, pero jamás podrá actuar contra la voluntad del paciente.