VIOLENCIA Y MEDIOS DE COMUNICACION. EN: ESTUDIOS E INVESTIGACIONES 2002
Wedi'i Gadw mewn:
DEFENSOR DEL MENOR EN LA COMUNIDAD DE MADRID, VIOLENCIA Y MEDIOS DE COMUNICACION. EN: ESTUDIOS E INVESTIGACIONES 2002. Madrid, DEFENSOR DEL MENOR EN LA COMUNIDAD DE MADRID, 2003, 141-232 p.
Ref.
125835
Lleoliad:
SIIS 21.1.287 Archivo
Palabras clave:
Adolescentes, Efectos, Infancia, Juventud, Medios de comunicación, Menores, Televisión, Violencia, España, Comunidad de Madrid
Adolescentes, Efectos, Infancia, Juventud, Medios de comunicación, Menores, Televisión, Violencia, España, Comunidad de Madrid
Crynodeb:
Los profesores García Galera llevaron a cabo un estudio empírico para averiguar si, en el caso concreto de la Comunidad de Madrid, los contenidos televisivos violentos incitaban a las niñas y los niños a comportarse de manera agresiva, y si así fuera, cómo influían en ello la personalidad, las variables socioeconómicas y el consumo de ocio. Para ello, tomaron una muestra representativa de 1.137 menores de entre 7 y 12 años, a quienes dividieron en dos grupos: a uno les mostraron un programa violento y al otro, uno considerado no violento. Posteriormente, les pidieron que rellenaran una encuesta sobre hábitos televisivos, dedicación a la lectura, uso de videojuegos e Internet, personalidad (agresiva o no), pesadillas y perfil sociodemográfico. Los resultados del estudio confirman la hipótesis inicial de que la televisión no es el único factor que interviene en el aprendizaje de conductas agresivas. El niño o la niña tienen capacidad de elegir y escogen determinados programas porque les divierten. Esto plantea un serio problema, porque si llega a considerar la violencia como algo divertido, puede adoptar conductas agresivas con los demás. De la misma manera, la exposición continuada a escenas violentas puede hacerle insensible frente al sufrimiento humano.
Los profesores García Galera llevaron a cabo un estudio empírico para averiguar si, en el caso concreto de la Comunidad de Madrid, los contenidos televisivos violentos incitaban a las niñas y los niños a comportarse de manera agresiva, y si así fuera, cómo influían en ello la personalidad, las variables socioeconómicas y el consumo de ocio. Para ello, tomaron una muestra representativa de 1.137 menores de entre 7 y 12 años, a quienes dividieron en dos grupos: a uno les mostraron un programa violento y al otro, uno considerado no violento. Posteriormente, les pidieron que rellenaran una encuesta sobre hábitos televisivos, dedicación a la lectura, uso de videojuegos e Internet, personalidad (agresiva o no), pesadillas y perfil sociodemográfico. Los resultados del estudio confirman la hipótesis inicial de que la televisión no es el único factor que interviene en el aprendizaje de conductas agresivas. El niño o la niña tienen capacidad de elegir y escogen determinados programas porque les divierten. Esto plantea un serio problema, porque si llega a considerar la violencia como algo divertido, puede adoptar conductas agresivas con los demás. De la misma manera, la exposición continuada a escenas violentas puede hacerle insensible frente al sufrimiento humano.