CARER BREAK OR CARER-BLIND?. POLICIES FOR INFORMAL CARERS IN THE UK
Furkejuvvon:
PICKARD, L., CARER BREAK OR CARER-BLIND?. POLICIES FOR INFORMAL CARERS IN THE UK. SOCIAL POLICY AND ADMINISTRATION, Vol. 35, no. 4 (2001), p. 441-458.
Ref.
113935
Sajádat:
SIIS R.1328
Palabras clave:
Ceguera, Cuidador informal, Intervención informal, Servicios de apoyo, Servicios de respiro, Reino Unido
Ceguera, Cuidador informal, Intervención informal, Servicios de apoyo, Servicios de respiro, Reino Unido
Abstrákta:
En 1999 se publican en el Reino Unido tres documentos oficiales que enfocan de dos formas diferentes la política de atención a los cuidadores informales. El primer informe, Caring about carers, basa su estrategia en tres elementos -información, asesoramiento y atención- y destaca como principal medida la provisión de periodos de descanso para el cuidador. El segundo documento, elaborado por una Comisión de Expertos en el marco de un estudio sobre la financiación de los cuidados de larga duración, recomienda al Gobierno ignorar la disponibilidad de cuidadores informales a la hora de adjudicar un recurso y centrar exclusivamente en las personas dependientes la oferta de cuidados. Un tercer documento recoge el voto particular de dos de los miembros de esa comisión, partidarios de potenciar los servicios de respiro. Dos son pues los enfoques enfrentados: mientras el primero opta por apoyar directamente al cuidador, el otro recomienda ofrecer una mejor atención a la persona con discapacidad a fin de que pueda mantener su autonomía. La idea que subyace a este segundo enfoque es que el cuidador deberá dedicar menos tiempo a la atención de su familiar o allegado, y que gozará de mayor calidad de vida si éste es más independiente o goza de otros apoyos.
En 1999 se publican en el Reino Unido tres documentos oficiales que enfocan de dos formas diferentes la política de atención a los cuidadores informales. El primer informe, Caring about carers, basa su estrategia en tres elementos -información, asesoramiento y atención- y destaca como principal medida la provisión de periodos de descanso para el cuidador. El segundo documento, elaborado por una Comisión de Expertos en el marco de un estudio sobre la financiación de los cuidados de larga duración, recomienda al Gobierno ignorar la disponibilidad de cuidadores informales a la hora de adjudicar un recurso y centrar exclusivamente en las personas dependientes la oferta de cuidados. Un tercer documento recoge el voto particular de dos de los miembros de esa comisión, partidarios de potenciar los servicios de respiro. Dos son pues los enfoques enfrentados: mientras el primero opta por apoyar directamente al cuidador, el otro recomienda ofrecer una mejor atención a la persona con discapacidad a fin de que pueda mantener su autonomía. La idea que subyace a este segundo enfoque es que el cuidador deberá dedicar menos tiempo a la atención de su familiar o allegado, y que gozará de mayor calidad de vida si éste es más independiente o goza de otros apoyos.