ADDICTION AS EXCESSIVE APPETITE
Guardat en:
ORFORD, J., ADDICTION AS EXCESSIVE APPETITE. ADDICTION, Vol. 96, no. 1 (2001), p. 15-31.
Ref.
100675
Localització:
SIIS R.696
Palabras clave:
Adicción conductual, Concepto, Enfermedades mentales, Teoría
Adicción conductual, Concepto, Enfermedades mentales, Teoría
Resum:
Se resume el modelo de adicción de exceso de apetito. El artículo comienza por considerar las formas de exceso de apetito que debería incluir un modelo exhaustivo; principalmente, consumo excesivo de alcohol, tabaco, juego, comida, sexo, y una gama de sustancias diversas incluyendo como mínimo heroína, cocaína y cannabis. Por tanto, el modelo se apoya en un concepto más amplio de lo que constituye la adicción que la definición tradicional, más restringida y discutiblemente engañosa. Los elementos centrales del modelo incluyen: curvas de distribución del consumo muy desviadas; moderación, control o disuasión; mecanismos de aprendizaje con incentivos positivos que destacan formas variadas de cambio emocional rápdido como recompensas, y condicionamiento con estímulos amplios; esquemas complejos de memoria; ciclos de regulación emocional adquirida secundarios, siendo ejemplos el "chasing", "el efecto de la violación de la abstinencia", y la neuroadaptación; y las consecuencias del conflicto. Estos procesos primarios y secundarios, que suceden en distintos contextos socioculturales, bastan para explicar el desarrollo de una fuerte adhesión a una actividad apetitiva, de forma que disminuye el autocontrol y la conducta puede parecer enfermiza. Dejar de lado los excesos es una consecuencia natural del conflicto que surge de un gran y preocupante apetito. Existen muchos datos que respaldan el hecho de que el cambio se da fuera del tratamiento experto, y cuando sucede durante el tratamiento los procesos de cambio son más básicos y universales que los adoptados por las teorías expertas de moda.
Se resume el modelo de adicción de exceso de apetito. El artículo comienza por considerar las formas de exceso de apetito que debería incluir un modelo exhaustivo; principalmente, consumo excesivo de alcohol, tabaco, juego, comida, sexo, y una gama de sustancias diversas incluyendo como mínimo heroína, cocaína y cannabis. Por tanto, el modelo se apoya en un concepto más amplio de lo que constituye la adicción que la definición tradicional, más restringida y discutiblemente engañosa. Los elementos centrales del modelo incluyen: curvas de distribución del consumo muy desviadas; moderación, control o disuasión; mecanismos de aprendizaje con incentivos positivos que destacan formas variadas de cambio emocional rápdido como recompensas, y condicionamiento con estímulos amplios; esquemas complejos de memoria; ciclos de regulación emocional adquirida secundarios, siendo ejemplos el "chasing", "el efecto de la violación de la abstinencia", y la neuroadaptación; y las consecuencias del conflicto. Estos procesos primarios y secundarios, que suceden en distintos contextos socioculturales, bastan para explicar el desarrollo de una fuerte adhesión a una actividad apetitiva, de forma que disminuye el autocontrol y la conducta puede parecer enfermiza. Dejar de lado los excesos es una consecuencia natural del conflicto que surge de un gran y preocupante apetito. Existen muchos datos que respaldan el hecho de que el cambio se da fuera del tratamiento experto, y cuando sucede durante el tratamiento los procesos de cambio son más básicos y universales que los adoptados por las teorías expertas de moda.
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